Adolfo Salomón y Abigaíl Soto se van a los puños en la Z

Adolfo Salomón y Abigaíl Soto se van a los puños en la Z

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El pasado martes, a eso de las 3.25 de la tarde, mientras se generaba una pausa de comerciales se produjo un incidente en la cabina de la Z101 entre mis compañeros del programa “El Gobierno de la Tarde” Adolfo Salomón y Abigaíl Soto. Movido por las diversas versiones que han corrido del hecho, casi todas manipuladas y revestidas de perversidad, me veo en la necesidad de informar, en mi condición de periodista sobre lo acontecido allí.

Los hechos: En resumen, Adolfo (no una turba de dirigentes del PRM como se ha dicho) golpeó dos veces con el puño a Abigaíl (no con un micrófono) después de una agria discusión entre los dos en la que se acusaron mutuamente de servir a intereses políticos, más específicamente Adolfo acusó a Abigaíl de ser una bocina pagada y Abigaíl lo acusó de “tener dos casas que le robó al Estado junto con Hernani Salazar”.

¿Por qué lo hago? Primero porque soy un amante de la verdad, segundo porque se ha querido presentar a la Z101 como un lugar donde no se puede argumentar a favor o contra el Gobierno y tercero porque se ha querido involucrar a mi amigo Fafa Taveras, injustamente, en este pleito que no tiene nada de político ni comunicacional, sino personal, pues desde que las discusiones pasan a ese plano, todo el antecedente queda rezagado.
Ese problema pudo darse en un bar, en la calle, en una casa, en cualquier lugar. Las razones no tienen nada que ver con lo ideológico. Por eso, entre otras razones personales, me quedé sentado mientras todo pasaba… sí, levanté la cabeza, miré y cuando pasaron los fatídicos instantes cooperé con la restauración del orden, contrario al buen Fafa, que tratando de meter paz, de separar a los compañeros, al rato era señalado como parte de la supuesta “turba”.
Somos adultos, asumo que por esto se pagarán precios profesionales, la empresa tiene la última palabra, pero Yo, como persona, me niego a quedarme callado ante la infamia de decir que una turba entró a la cabina y me niego a quedarme callado cuando se acusa injustamente al gran ser humano que es Fafa.
Es todo cuánto tengo que decir sobre el infausto incidente de ayer, donde, lamentablemente, dos compañeros, de un equipo balanceado, dinámico y animado pasaron de las palabras a la agresión física, insisto, nada que ver con turbas, represión o cualquier otra cosa que se haya dicho.
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