Comienza la discriminación en el CNM

Comienza la discriminación en el CNM

La Secretaría del Consejo Nacional de la Magistratura presentará hoy el listado oficial de los aspirantes a jueces de la Suprema Corte de Justicia y el Tribunal Superior Electoral.

Según se visualizó ayer en la página web del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), de las 184 personas que figuran en el listado de candidatos, 15 no llenaron ni depositaron el “cuestionario general de solicitud para postulantes”, entre ellos el expresidente de la Suprema Corte, Jorge Subero Isa, la jueza de la Segunda Sala Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, Ysis Muñiz Almonte, quien solicitó al pleno de la SCJ sustituir a Frank Soto Sánchez del CNM, e Iraima Capriles, directora ejecutiva del Centro Económico y Social Sociales.

“Las personas que iban proponiendo, nosotros lo subíamos al portal, pero muchas de esas personas que propusieron; empresarios, abogados, particulares, no todos llenaron los requisitos. Entonces nosotros tenemos que mañana (hoy) definir quienes llenaron los requisitos y hay que publicarlos para que la ciudadanía sepa quiénes son definitivamente los candidatos”, explicó el magistrado Soto Sánchez, secretario de la Magistratura.

Detalló que mañana el CNM comenzará el proceso de preselección de candidatos que irán a las rondas de vistas públicas.

Subero Isa, Muñiz Almonte y Capriles figuran entre las 19 personas propuestas por el Consejo Nacional de la Empresa Privado (Conep).
Observaciones
El 9 de junio el Conep, el Centro Juan XXIII y otras personas remitió al CNM sus observaciones respecto al Reglamento de Aplicación de la Ley Orgánica del Consejo Nacional de la Magistratura.

En su carta el Conep planteaba que “el requerimiento de la firma y consentimiento de los candidatos para la validez de su postulación podría dificultar la presentación de candidaturas para las instituciones y personas interesadas”.

Pidió además que se tomen las medidas necesarias para garantizar que las objeciones puedan ser presentadas bajo los mayores niveles de confidencialidad, pues de lo contrario se desvirtuaría el propósito de los mismos ya que “nadie osaría presentarlos por las consecuencias negativas que podrían derivarse”.

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