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Condena a una empresa por espiar los correos de un trabajador

Condena a una empresa por espiar los correos de un trabajador

Sí, tu jefe puede leer los correos que mandas desde tu cuenta del trabajo. Pero no, no puede hacerlo de cualquier manera, ni cuando quiera, antes tiene que prevenirte y tener un motivo razonable para ello. Si lo hace a tus espaldas, sin que tú sepas que alguien puede mirar tus emails, entonces está violando tu derecho a la privacidad. Así lo ha determinado hoy la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en su primera decisión sobre un caso de vigilancia de emails

Ésta pone fin a la batalla legal emprendida por Bogdan Mihai Bărbulescu, un ingeniero rumano que fue despedido en 2007 por su empresa por dedicarse a utilizar los recursos de la oficina para fines personales. En concreto se le acusó de haber utilizado la cuenta de Yahoo Messenger que la empresa le pidió que se abriera para su actividad profesional para algo más que responder a los clientes.

¿Puede tu empresa espiar tus correos desde el mail corporativo?

Cuando los jefes convocaron a Bărbulescu para dar explicaciones, éste negó los cargos. Y como prueba, le pusieron sobre la mesa 45 hojas con la transcripción de decenas de emails que había intercambiado con familiares y su prometida para cuestiones personales. Entre ellos, había incluso emails de contenido “íntimo”.

Barbulescu fue despedido, pero el ingeniero no se quedó de brazos cruzados: decidió denunciar a su compañía, al considerar que su despido fue nulo y que su compañía había cruzado la línea de la legalidad al espiar su correo. Sin embargo, los tribunales rumanos no le dieron la razón y rechazaron su caso.

Una gran rectificación
El trabajador, convencido de que se habían violado sus derechos, decidió entonces usar una última bala: acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La corte, con sede en Estrasburgo, también le dio un varapalo en 2016, cuando en una instancia inferior -la Sala- consideró que Bărbulescu no tenía razón en sus demandas. Sin embargo, la mayoría de los diecisiete jueces de la Gran Sala han cambiado de parecer y han reconocido hoy que la empresa y la justicia de Rumanía obraron mal.

La corte considera que se ha quebrantado el derecho de toda persona a que se respete su privacidad, su vida familiar, su hogar y su correspondencia. Aunque reconoce que una empresa sí puede, llegado el caso, vigilar el correo profesional de sus empleados, señala que tiene que haber un equilibrio que en este caso no se ha respetado. No pueden entrar en el email sin tener haber notificado previamente a sus trabajadores que esto puede suceder, y deben explicar qué alcancetendrá ese control.

En el caso de Bărbulescu tampoco está claro que la empresa tuviera una razón de peso para proceder como lo hizo, ni se examinó si había alguna posibilidad de tomar otras medidas que menos intrusivas en el ámbito privado del trabajador.

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