EL SILENCIO PRESIDENCIAL

EL SILENCIO PRESIDENCIAL

Pensar que el Presidente Medina haya sacado ventajas, con su silencio frente a los grandes problemas nacionales, es un verdadero dislate. Pues, justificar el silencio, como herramienta universal, para abordar demandas de distintas procedencias, sería como buscar fósforo y gasolina para pelar un chivo.

Es atinado usar El Silencio como respuesta, si la demanda o la necesidad social, política o económica, así lo que requiere, pero es inservible la callada, frente al descalabro de los servicios hospitalarios, cuando la migración haitiana es irrefrenable, contra mafias comerciales que enriquecen, moviendo el precio del ajo, de 40 a 260 pesos.

Sirve de poco el silencio del Presidente Medina si se usa para permitir la venta irregular de medicamentos, de Chips para   celulares, de combustibles contaminados con altos niveles de azufre. Callar le queda bien a un Presidente, si el problema es la candidatura de su hermana, para repetir como Presidenta de  la Cámara de Diputados, también, para inmovilizar los organismos internos del Partido de Gobierno.

Es nefasto el silencio Presidencial, cuando la violencia, la delincuencia y la criminalidad, tanto la social como la institucional, toman de rehenes a toda una sociedad y una población. Callar es una renuncia al deber constitucional, es una abdicación al compromiso y  a la responsabilidad democrática, en el oficio de ejercer la Presidencia, que es conducir la nave nacional a Puerto Seguro

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