LA DIGNIDAD DE UN JUEZ

LA DIGNIDAD DE UN JUEZ

Deciden  por el Juez José Alejandro Vargas, la plenitud de sus derechos y la autoestima en la obediencia a la autoridad. Declina seguir en el Juego del Consejo Nacional de la  magistratura, porque le abate prescindir  de la confianza de ese órgano Judicial. Le piden que se quede, pero pesa más su dignidad, que los prejuicios del Tribunal de la Estrella, la otrora Cámara Privada del Rey de Francia.

Necesitaban su figura para legitimar sus acciones, estaban desnudos, y querían dar la impresión de estar vestidos. Se sentía demonizado, aunque anclaban sus argumentos en la desconfianza. Sabía que los ruegos escondían el deseo de destruirle, destruirle sin sentimiento de culpa. Pues hay que limpiar la justicia de Jueces independiente, que  se atreven a rechazar la inmoralidad, cuando se disfraza de pacto entre Odebrecht y el Misterio Publico. Es que, resulta difícil dibujar  la indecencia en forma de Ley.

Sabe muy bien el Juez, Alejandro Vargas, que las altas Cortes, como todos los Tribunales Especiales creado por la Constitución de 2010, han sido, son, y serán, si esta sociedad y la población lo sigue permitiendo, la peor farsa Jurídica de la injusticia. El horror de este Sistema de oprobios concertado, llamado  Justicia, más que en  las miles de víctimas, de presos preventivos, deberíamos buscarlos, en las intenciones políticas, en los líderes del Sistema, y en las mentes de los criminales y delincuentes,  aliados con el Poder Político y social de esta nación.

Limpiar al país de toda esta inmunidad Judicial es a lo que se refiere el Juez, cuando dice: prefiero seguir tratando desde mi Estrado con ciudadanos mal olientes, que estar los Palacios. Es que le repugna un Consejo Nacional de la Magistratura, todo poderoso, que hace la ley y las trampas, elige culpables dicta las penas, aplica los castigos, niega el derecho a la defensa, desconoce cualquier apelación y destruye todas las esperanzas de las víctimas y de los ciudadanos.

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