La Liga necesita un cambio / Por Eduardo Álvarez

La Liga necesita un cambio / Por Eduardo Álvarez

La Liga Municipal Dominicana necesita, más que cambiar de secretario general, una reestructuración radical y nuevos mandos con visión y actitud revolucionaria. Ver a ese organismo como una simple cuota política no ayuda a su transformación. El país marcha como marchan sus municipios, por tanto, la Liga tiene necesariamente que transformarse.
Sabemos que planteársela al margen de la dinámica y el proceder político de costumbre es aspirar a romper un esquema que se ha hecho inamovible con el tiempo. Sin embargo, no hay que descartar la posibilidad de recuperación de un organismo enrumbado, como va, hacia la obsolescencia. Esto así, a pesar de representar y controlar a uno de los poderes vitales del Estado.

El país marcha como marchan sus municipios

Neney Leonel Cabrera, candidato a la secretaria general de la Liga por el PRD, para el periodo 2017-202 presenta, entre sus propuestas, la transparencia administrativa, el rescate de la municipalidad dominicana, así como devolverle el rol de asesoría técnica de los gobiernos locales, con lo cual da notaciones claras sobre su intención de sacudir la entidad en sus cimientos.
Es lo que necesita para justificarse dentro del aparato estatal como cuerpo vivo y funcional.

Esta realidad parece chocar con el proyecto partidista del PLD, conforme las declaraciones de su secretario general. Ni Danilo Medina ni Leonel Fernández han hecho pública su posición no obstante la cercanía de la fecha de la escogencia, este 26 de enero. Una solución salomónica, que parece ganar espacio, puede ser una solución a medias, ni determinante ni definitiva.

 La Liga no puede reducirse a un botín de ambiciones políticas

Como presidente ejecutivo del PRD, Neney Cabrera ha iniciado un proceso de renovación y reconstrucción del partido junto a Miguel Vargas Maldonado, líder y presidente de ese partido. En esa tarea puede ejercitarse efectivamente para aplicar su titánica y avanzada propuesta de recatar y devolverle a la Liga la vigencia perdida.

De El Nacional

Compartir