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¿Cómo lograr aumentar la confianza en el trabajo?

¿Cómo lograr aumentar la confianza en el trabajo?

Igual que un carro no arranca sin sus cuatro gomas, ninguna relación progresa si no existe confianza. Cuando confías te sientes seguro para actuar de acuerdo a los valores más elevados y es más probable que ofrezcas la mejor versión de ti mismo; la más generosa.

Lo anterior ocurre en el contexto familiar y de pareja, pero también en el ambiente laboral.

Por eso, no es de extrañar que el tema se discuta y se estudie extensamente a nivel global. Tampoco que las empresas inviertan recursos y tiempo en desarrollar la confianza entre los miembros de su organización.

Son muchas las investigaciones que revelan la importancia que tiene y proteger esta característica en las dinámicas de trabajo de todo tipo de empresa. Aumento de creatividad, productividad, buena comunicación, eficiencia y ahorro de recursos son algunas de las ventajas.

En una sala de operaciones, por ejemplo, cuando un cirujano es capaz de crear una atmósfera de confianza en su equipo, se reduce significativamente el tiempo de la cirugía, explica la doctora Ivonne Arroyo, psicóloga industrial organizacional y presidenta de Franklin Covey. Esta firma de consultoría global, se especializa en la transformación organizacional, el liderazgo y la efectividad en el trabajo.

Otros escenarios laborales muy distintos a un hospital también se ven impactados por la confianza. Una investigación de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, realizada en 2010, reveló que entre los bancos más importantes del mundo, esta cualidad tenía una relación directa con los resultados obtenidos. A mayor confianza, mejor el desempeño de las instituciones financieras.

Por el contrario, y como es lógico, cuando la confianza escasea o no existe, la relación entre los miembros de la organización se perjudica, surgen las intrigas y no se obtienen las metas deseadas. De hecho, empresas exitosas pueden dejar de serlo únicamente a causa de la desconfianza, ya que genera actitudes de “brazos caídos”, las personas no están estimuladas para hacer más del mínimo esfuerzo o incluso se vuelven irresponsables.

¿Cómo se puede evitar que esto ocurra? Arroyo señala que aunque la confianza está relacionada con muchos comportamientos, se concentra en cuatro áreas principales. Estas son:

1. Integridad – soy totalmente honesto en mis interacciones con los demás

2. Intención – genuinamente me importan las personas y estoy preocupado por el bienestar de los demás

3. Capacidad – sé cómo establecer, crecer, extender y restaurar la confianza y trabajo para lograrlo

4. Resultados – consistentemente logro resultados de manera que inspiro confianza

Un poco más en detalle, la psicóloga explica que una persona confiable comunica sus ideas con transparencia. Esto es lo contrario a mantener agendas ocultas, andar con rodeos o decir una cosa frente a una persona y luego cambiar la versión enotro contexto.

Cumplir con las responsabilidades

Pero las buenas intenciones no son suficiente para alcanzar los objetivos organizacionales. Otro elemento esencial es demostrar excelencia al cumplir con las responsabilidades.

Igualmente de importante es poner dicha preparación en práctica, asumiendo las tareas con la seriedad que ameritan. Tus colegas y tus supervisores deben sentirse confiados al asignarte o compartir contigo una tarea, porque saben que trabajarás al máximo para realizarla. No se trata de ser perfecto sino de reconocer los errores cuando ocurran y de renegociar los compromisos cuando por alguna razón surjan dificultades.

Para Ada Padró, psicóloga industrial, la confianza es cuando puedes anticipar las conductas y reacciones tanto de los supervisores como de los colegas.

“Por ejemplo, puedo anticipar que si hago bien mi trabajo voy a recibir la recompensa, que no necesariamente es material. Sé que si me esmero, mi jefe me va a reconocer en privado o en público”, destaca la psicóloga.

En medio de la crisis fiscal que enfrenta el país, la confianza en los lugares de trabajo puede verse más amenazada que de costumbre. Esto se debe, a juicio de Padró, al hecho de que las personas sienten que la estabilidad de sus puestos de trabajo es vulnerable. Entonces, pueden caer en la práctica de hacer cualquier cosa por sobresalir. Hay quienes comprometen sus valores (solidaridad, honestidad, ética de trabajo) a causa del miedo a ser reemplazados o despedidos.

Este sería el caso de un supervisor que se atribuye el mérito de una labor realizada en equipo. O el empleado que deja de colaborar con un colega para que quede mal parado frente los demás. Peor aún, exhibe este comportamiento quien a propósito obstaculiza el trabajo del otro.

En contraste a estas actitudes están aquellas que logran que un equipo sea exitoso. Entre ellas, Padró destaca la relación de colaboración que se observa, por ejemplo, cuando sabes que tu compañero vela tus espaldas. Si está a punto de cometer un error o se encuentra en una situación difícil, no pones más trabas en su camino o desvías la mirada como si contigo no fuera la cosa; decides colaborar con él porque sabes que así todos ganan. Te sientes seguro de tus capacidades y no percibes el éxito del otro como una amenaza.

Confiabilidad

Aunque ayudes a los demás por mera convicción, vale la pena pensar que ser alguien confiable también tiene su recompensa cuando otros deciden devolverte tus buenas acciones si en algún momento necesitas apoyo. Observar a las hormigas ayuda a tener una idea clara de cómo funciona un ambiente laboral donde existe confianza, observa Padró. Estos pequeños animales son capaces de cargar objetos u otros insectos mucho más grandes que ellos. Lo logran porque cada uno asume una parte de la tarea y, cual orquesta en armonía, la llevan a cabo de forma coordinada. Si una sola hormiga deja su puesto, lacarga puede caerse. Pero, por lo general, ellas no permiten que esto ocurra. Se mantienen unidas y enfocadas.

La confianza debe verse en las empresas como una carretera de dos vías. Es decir, no tiene mucho sentido exigir confianza si no eres una persona confiable. Por eso, la doctora Arroyo recomienda evaluar constantemente si estás ofreciéndole a tus colegas y supervisores lo mismo que esperas de ellos. La confianza se pierde cuando, por ejemplo, consistentemente no cumples con tus obligaciones.

Y auque todo el mundo en el lugar de trabajo es responsable por su desempeño, las doctoras coinciden en señalar que son las personas en puestos de liderato quienes tienen la mayor obligación de promover los valores deseados en su equipo. “No hay malos empleados, lo que hay son malos supervisores”, asegura Padró. “La razón principal para que un empleado renuncie no necesariamente es el dinero, es la falta de confianza en el jefe. Porque si tú estás en un trabajo donde se te reconoce, tienes buenos beneficios y buenas relaciones, lo piensas dos veces antes de irte. La labor de un supervisor es lograr resultados para la empresa a través de la ayuda a los compañeros de trabajo. Eso requiere mucha madurez profesional y personal”, añade la psicóloga.

En casos donde la confianza se pierde, lo primero que hay que hacer es reconocerlo con valentía y humildad. Recuperarla no será un proceso fácil pero es posible cuando existe la voluntad de trabajar con consistencia. La mejor forma reparar el daño es convertirte en un facilitador en tu organización y cumplir con tu palabra siempre. Aprovecha cada oportunidad que tengas para ayudar y servir de puente para que las tareas se lleven a cabo con eficiencia. Pero claro, mejor que tener que ganar la confianza, es trabajar para nunca perderla.GEnte

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