Odio por odio

Odio por odio

Tal vez esto sirva de algo. Hace unos pocos años fui llamado a servir de abogado de un joven de la zona este de la ex capital (Santo Domingo Este), el cual era imputado junto a cinco personas más de tráfico de estupefacientes (dos kilos), al llegar a la antigua dotación de la DNCD de la zona oriental, la cual era conocida como la “casa de Quirino”, sacro error porque nunca fue propiedad del conocido personaje de la historia contemporánea, que era una casona en la antigua calle 6 entre las calles Donaire y Club de Leones, allí me encontré con un conocido Pastor Evangélico a quien conocí en su sermón como un fustigador de la justicia dominicana

Quien siempre se quejaba de la forma fácil en que los delincuentes obtenían su libertad, ya que daba por cierto que todo el que era imputado de un hecho era un delincuente, bastaba con el señalamiento de las autoridades.  En esa ocasión la vida lo puso del lado de los delincuentes, pues su hermano, un hombre honesto y devoto creyente y fiel a las escrituras estaba siendo sindicado directamente, nada más y nada menos que por el mismo ROLANDO ROSADO MATEO y su conocido espaldero JOHAN LIRIANO de haberse asociado para traficar con 2 Kilos de cocaína.

El hecho simple y cierto, luego comprobado, lo constituyó el que este buen hombre salió a caminar en procura de una casa en alquiler, tomando los números de las casas en tal condición en su periplo y llamando a los alquiladores, lo que lo llevó por azar de la vida a estar frente a una casa en alquiler en la parte baja de la calle San Vicente de Paúl, y mientras alguien le facilitaba los números de una corredora inmobiliaria respecto a una casa en alquiler, el famoso zar antidrogas en personas, JOHAN LIRIANO y su camarilla arrestaron a ambos y los acusaron de traficar 2 kilos que supuestamente habían hallado en un vehículo contiguo.

Horas más tardes en todos los medios nacionales ROSADO MATEO anunciaba en persona el arresto, la peligrosidad de los arrestados (un pobre hombre que sólo sabía servirle al señor y a su comunidad) y un intento de soborno resistido por el héroe de momento JOHAN LIRIANO. En tanto eso ocurría varias familias incrédulas se deshacían en llanto. El reconocido Pastor, el fustigador de la venialidad de la justicia, ahora clamaba por justicia, y se arrepentía de nunca haber sido objetivo, y de como los fariseos pedir siempre condena para el que pareciera culpable a los ojos de los medios de comunicación, y por entender tarde que el precepto constitucional de presunción de inocencia no era un concepto vago ni un invento del legislador constitucional, más bien un muro de contención donde las arbitrariedades y embates del poder deben chocar.

Afortunadamente el Fiscal que le tocó al caso, también por azar, lo fue el justo Magistrado Lorenzo Tórrez, quien comprobó la versión del hermano del Pastor, observó todo su periplo y constató a todos los que se entrecruzaron con el mismo, comprobó sus pagos con tarjetas en el recorrido y las horas, y las llamadas hechas en pos de alquiler para viviendas, y con todas esas pruebas y otras ordenó el Archivo del proceso. A los ojos de los lee periódicos y consume medios, era este otro delincuente que evadía los rigores de la necesaria pena, aún recuerdo los llantos de arrepentimiento por así pensar y proceder del afamado Pastor de Almas para quien su mundo de héroes y prototipos cambió de golpe y porrazo. Y esta es sólo una historia más en la ciudad desnuda, la cual tiene miles de historia, más una sola es suficiente para justificar la resistencia contra las modificaciones al Código Procesal Penal.

Valentin Medrano Peña

Autor: Valentin Medrano Peña

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