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Quinto encierro de San Fermín: ¿Qué haría Usain Bolt en los sanfermines?

Quinto encierro de San Fermín: ¿Qué haría Usain Bolt en los sanfermines?

El tópico de las crónicas sanfermineras define los encierros sin muchos incidentes como rápidos y limpios. Como los incendios son voraces y las muertes, noticias luctuosas. Pues sí, los jandillas han protagonizado un encierro muy rápido y muy limpio.

Los corredores de Pamplona, minoría entre la masa que puebla las calles durante la semana larga de encierros, tienen especial predilección por el primer tramo del encierro, ese Tourmalet taurino llamado cuesta de Santo Domingo.Habitualmente, su presencia ante las astas es puramente testimonial, por la tendencia de la manada a marchar muy agrupada y arropada por los cabestros en esa zona, poco después de abandonar la tranquilidad de los corrales.

Pero hoy ha sido distinto. Desde la hornacina del santo hasta Mercaderes, tres toros negros primero, secundados después por el jabonero, se han lanzado a una carrera alocada, de récord, en la que buscaban a diestra y siniestra a cualquier estímulo que se ponía ante ellos. Estar a dos metros de los pitones era entrar en una zona de riesgo absoluto.

Por detrás, otros dos morlacos castaños que no han abandonado en ningún momento la compañía de los mansos y han impedido a los mozos desafiarlos.

Arrollado en la curva de la Estafeta
La imagen del encierro la ha dejado un joven australiano que responde fielmente al perfil del corredor carne de cañón: extranjero y neófito en los sanfermines. No ha tenido mejor idea que detenerse en la parte abierta de la curva de la Estafetapara ver desfilar a la manada. Con la velocidad que llevaban, los primeros astados le han pasado como las flechas de los indios al general Custer. Pero el que cerraba la avanzadilla, el jabonero, lo ha empotrado contra el vallado y lo ha lanzado después por los aires. Para haberlo reventado, literalmente. Más material para hablar de milagros y capotillos.

Estos cuatro ejemplares han seguido con su carrera estratosférica, inalcanzable en esas condiciones incluso para los mejores velocistas jamaicanos (abro paréntesis. Cómo me gustaría ver a un velocista jamaicano en Pamplona. ¿Qué haría Usain Bolt sobre los adoquines? Cierro paréntesis). En la Estafeta ha habido carreras vibrantes, muchas de ellas más propias de los primeros metros del encierro. Algún corredor arrollado por la propia violencia de la carrera, otros por los pitones de los jandillas, que no lanzaban cornadas pero tampoco eran hermanitas de la caridad.

Un encierro en el que ha corrido todo el que ha querido y ha tenido la cabeza y el corazón suficientes. La tercera “c” ya se presupone a todo el que se arrima a las astas.

Para hacerse una idea de la velocidad de la carrera, hay que tener en cuenta que los primeros ejemplares de Jandilla han entrado en la plaza un minuto y 55 segundos después de lanzarse el cohetazo. Catorce segundos más que el récord del mundo de los 800 metros de Rudisha, sin intención de lograrlo y con los obstáculos de las curvas, adoquines y multitud de estímulos que distraen. El encierro más rápido de estas fiestas y uno de los más difíciles de seguir de los últimos años.

El balance de heridos ha sido mínimo: sólo dos corredores trasladado al hospital por traumatismos y ningún corneado.

Los toros serán lidiados en el coso por Miguel Ángel Perera, Cayetano y Andrés Roca Rey.

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