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Segundo encierro San Fermín: los toros de Escolar vuelven a dar la nota

Segundo encierro San Fermín: los toros de Escolar vuelven a dar la nota

Qué maravilla de encierro. Cuando en San Fermín sale un día bueno de carreras, es un lugar inigualable. Los toros de José Escolar no han decepcionado, con una carrera vibrante, veloz, con los morlacos por delante y con muchas oportunidades para los corredores, que se la han jugado en todos los tramos.

Los toros de Escolar son primos hermanos de los victorinos, de los adolfos. Y, como ellos, tienen un comportamiento muy poco apropiado para encierros apacibles. ¿Por qué? Porque salen a la calle bien enteraos, inquietos con el paso de una mosca, y no digo nada por el de un tipo que lo cita con ganas de correr delante de él. En sus dos únicas citas en Pamplona se habían caracterizado por la alta tasa de heridos por asta y por el hecho excepcional de que uno de sus ejemplares se dio la vuelta al comenzar el encierro. Y hoy han repetido el patrón.

La manada ha llegado compacta al contactar con los primeros mozos, pero uno de los astados, todos cárdenos, se ha entretenido con algo a su izquierda y ha decidido volver grupas calle abajo. Una escena insólita que esta ganadería ha convertido en sello propio. La fantástica estampa del escolar, veleto, astifino, montado, muy musculado, señor en solitario de la calle. Un paseo hasta el corral de los cabestros escoba, de donde ha entrado y salido hasta que finalmente ha decidido emprender la carrera.

Primeras cogidas en Santo Domingo
Por delante, sus hermanos han tomado la delantera y desde los primeros metros de Santo Domingo han impuesto su ley: quien quiera ponerse delante de nosotros ha de pagar un peaje. Así, varios corredores han sido arrollados en este tramo, sin que los toros hicieran apenas por ellos. Un joven ha sido volteado violentamente y se ha llevado una cornada en el glúteo. Todo a una velocidad muy alta.

En la plaza del Ayuntamiento otro mozo ha salido trastabillado y el escolar que abría la manada lo ha prendido de mala manera del brazo izquierdo, arrastrándolo varios metros. Fea cogida, con varios astados pisoteándolo.

El paso por la curva ha sido rápido, sin apenas incidentes ni resbalones. Sólo un desavisado ha tomado la carrera por el lado abierto y se ha visto envuelto en la maraña de pitones y lomos cárdenos, sin consecuencias.

Carreras para recordar
El tramo largo de la Estafeta ha sido testigo de carreras que algunos de sus protagonistas guardarán en sus videotecas y otros compartirán incansablemente a través de Whatsapp. Cuatro toros bien hermanados, luego cinco, a disposición de los más osados. Si es cierto que los de Escolar no hacían malos gestos ni tiraban cornadas, también lo es que no era sencillo colocarse ante ellos por el gentío y la velocidad de la carrera. Quien lo conseguía, disfrutaba de la gloria durante unos pocos segundos. Quien no, lamentaba la oportunidad perdida.

Por detrás, el protagonista del encierro, el toro que decidió volver a corrales al inicio, se ha dado una carrera en solitario, acompañado sólo por los cabestros escoba. No ha sido un toro suelto realmente, con su galope sostenido, sin lanzar apenas miradas a los lados. Tampoco llevaba un trote bobalicón: basta con recordar cómo ha lanzado un derrote a una hoja de periódico que ha volado ante su hocico. Sólo en la Estafeta ha decidido tomar la delantera, alentado por los corredores que lo citaban y buscaban la amplitud de sus astas para colocarse delante. Y ahí de nuevo los mozos se han lucido. Carreras sostenidas a todo trapo ante un solo ejemplar. Un lujo.

Segundo encierro de los Sanfermines 2017 en 360º

Ha vuelto a ocurrir. Por tercer año consecutivo un toro de la ganadería de José Escolar se ha dado la vuelta al poco de salir. Este hecho ha provocado que la carrera sea más larga de lo habitual, de cuatro minutos, y más peligrosa y emocionante. Este astado rezagado ha protagonizado la segunda jornada de festejos de San Fermín 2017, que ha dejado dos heridos por asta.

 

Guía loca de los Sanfermines (a consumir sin moderación)

1. “El que se levante para las seis, delante los toros correráaaa, San Fermín que todo lo ve, le bendecirá, le bendecirá, le bendeciráaa”. —Los encierros—. Salvo que tu prima Mari Puri o un amigo del alma tenga un balcón privilegiado sobre la cuesta de Santo Domingo, Mercaderes o Estafeta (los turistas foráneos o celtibéricos con muchos posibles suelen pagar su alquiler a precio de habitación en el Ritz), ten claro que donde mejor y más confortablemente se ven los encierros es en la televisión. La Primera de TVE —con los comentarios de Javier Solano, impagables— o la retransmisión en directo de EL PAÍS son las mejores opciones. ¿La alternativa? Auparte dos horas antes (esto es, seis de la mañana) en alguna de las vallas del recorrido y defender el sitio a codazos como si fuera el cerco de Numancia. O, claro, verlo desde dentro del callejón. Un problema ahí: seis toros, seis, como seis trenes pero con cuernos, pueden darte el pasaporte a mejor vida. Con más alcohol, más boletos. Al acabar el encierro, un salto hasta la churrería La Mañueta (calle de Mañueta, 8)… gloria bendita con aceite, masa y azúcar.

2. “Pamploneses, pamplonesas: ¡viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!”. —El chupinazo—. Conocerlo y vivirlo en directo en la Plaza del Ayuntamiento al menos una vez en la vida merece la pena. El caos y el absurdo en estado puro hay que vivirlos para poderlos poner luego a parir y asegurarte a ti mismo que nunca más, nunca más, nunca más. Eso sí: saldrás como un mapa de kalimotxo, sangría, cava barato, harina y demás svnis (sustancias voladoras no identificadas). La cosa sucede a las doce en punto. Tienes dos opciones. Una, meterte en esa plaza sobre las diez y dejar que la marea te lleve. Dos, colocarte delante de alguna de las bocas de entrada a la plaza a las doce menos cuarto y dejar que la marea te lleve. Entrarás. Otra cosa es cómo. Tendentes a la bronca fácil y al cabreo por irrigación ajena, abstenerse.

3. Bocata de ajoarriero y magras con tomate a las nueve y media de la mañana. —El almuerzo—. Un día le ocurrió lo siguiente a un sanferminero de pro. Se fue con sus amigos a una taberna del casco viejo de Pamplona y se puso de ajoarriero como si no hubiera un mañana, vaya, que la comida le pilló con hambre. Echó un mundo por la boca. Se repuso a base de vermús. Se fue a los toros con el estómago como el volcán Krakatoa. Se sentaron junto a una de las peñas del tendido de sol. Tras el tercer toro, como es tradición, un miembro de una peña le extendió, obsequiosamente, un bocadillo tamaño catedral de Burgos. “No, no, gracias”, objetó. “¡Toma, la hostia!”, le objetaron. Retiró el papel de aluminio. ¿Saben de qué era el megabocata? Acertaron. Pero los excesos gástrico-gastronómicos de San Fermín suelen empezar antes, suelen empezar por la mañana. En las sociedades, en las bajeras, en los txokos, en los bares… Gargantúa y Pantagruel llevan pañuelico rojo. Los almuerzos del día del chupinazo, por ejemplo, no son creíbles si te los cuentan y no los has vivido. Junto a las ganas de juerga y el pañuelo, no olvides el almax o el alka-seltzer.

4. Paquito el chocolatero y la chica ye-ye. —Los toros—. No importa lo que te digan, vete un día a los toros en San Fermín. Los festejos de gladiadores en la antigua Roma no debieron de ser demasiado distintos. Aquí los leones no se comen a los cristianos, pero los cristianos y los demás se comen y se beben en los tendidos de sol lo inimaginable. Después del tercer toro es posible ver a una peña entera pasarse centollos de mano en mano o una cementera (sí, de esas que giran) llena de botellas de cava en las andanadas de sol. Hay, o había, un premio al más bestia de la plaza. Pero cuando cerca de 10.000 personas se ponen a cantar despechugándose —y sin desafinar, oiga— La chica ye-ye de Conchita Velasco (bueno, de Algueró y Guijarro)… todo se reanuda en la linde de la locura y el jolgorio. Los puristas taurinos no soportan la plaza de Pamplona. Se les entiende. Pero el lleno está asegurado cada día. Los tardíos deberán acudir a la reventa (siempre hay, y sale cara, claro). A día de hoy todavía hay entradas para casi todas las corridas (www.taquillaoficial.com). Las corridas empiezan a las seis y media. Antes, imprescindible un buen pacharán casero en el bar Monasterio, a tiro de piedra de la plaza. Al salir, el Niza es una extraordinaria opción para el primer gin-tonic. Todas estas indicaciones no quieren ser una apología del alcoholismo. Es solo que en San Fermín no se pasa igual de bien a base de batidos de vainilla…

5. Al son que más calienta. —La música en San Fermín—. De día, música de bandas y un sinfín de charangas y orquestinas, festivales de jotas, bertsolaris y verbenas. Las canciones y los sones populares asaltan los bares y las plazas. Por la noche, en la Plaza de los Fueros (de las once y media de la noche hasta las dos y media de la madrugada), un buen elenco de música actual para estos nueve días de fiesta: Amparanoia, Gipsy Kings, Lágrimas de Sangre, El Columpio asesino, Gozategi o Serafín Zubiri…

6. Gigantes y cabezudos, churros y aperitivo. —Los sanfermines de día—. En Pamplona hay unas fiestas igualmente efervescentes, pero de día, para quien quiera huir de lo que podríamos llamar la globalización nocturna de la juerga. En efecto, llega el momento en que la noche sanferminera puede parecerse a otras farras, solo que multiplicada por mil. Lo que de verdad distingue a estas fiestas es el día, en el que los grandes protagonistas son los niños y sus padres (todos ellos limpios y relucientes de blanco y rojo, cosa que, no hace falta decirlo, no ocurre con el aspecto del gentío por la noche), pero también miles de peregrinos en pos de diversión que hacen otro horario distinto al del conde Drácula. Las comparsas de gigantes y cabezudos recorren la ciudad para regocijo de los más pequeños, mientras los mayores llenan las terrazas de la Plaza del Castillo, Carlos III, Taconera y toda la city en general (hará buen tiempo en estos sanfermines, mucho calor incluso), y los mil y un bares de Pamplona para el sagrado aperitivo. Algunos muy recomendables en el entorno de las calles San Nicolás y San Gregorio, centro neurálgico del Casco Viejo pamplonés: Otano, Roch, El Burgalés, Museo, Baserri, El Marrano… y el Txoko en la misma Plaza del Castillo.

7. Paseos, excursiones y otras descompresiones.—Las alternativas a la juerga—. Para quien desee oxigenarse un rato y ejercitarse en estirar las piernas y no solo en el levantamiento de codo, o sencillamente para quien no quiera participar en el follón (pero para eso Pamplona es mejor en cualquier otra época del año) existen alternativas más que apetecibles en una ciudad llena de historia, espacios verdes y monumentos. Una de ellas es recorrer parte de las murallas de la ciudad desde los (preciosos) jardines de la Taconera hasta el imponente edificio del Archivo de Navarra. O pasar la mañana o la tarde en el parque de la Ciudadela y visitar su fortificación renacentista y sus murallas (a 10 minutos a pie del casco viejo). Los jardines de la Media Luna y el campus de la Universidad de Navarra son espacios perfectos para un paseo o una buena siesta lejos del bullicio. Una excursión de un día permitirá visitar lugares tan encantadores como Roncesvalles, los valles de Ulzama, Roncal o Baztán, las localidades de Puente la Reina o Estella (ambas en pleno Camino de Santiago) o el monasterio de Leyre.

8. Comer, beber, amar y lo que vaya surgiendo. —Los imprescindibles—. Comer (caro): Restaurante Rodero, Restaurante Europa, Restaurante Alhambra, y fuera de Pamplona (en Zizur Menor, a unos cinco kilómetros), Asador Martintxo y Bidea 2… Comer (precio medio): Savoy (extraordinarias fondues y tablas de quesos y patés, ambiente asegurado), Zaldiko, Otano (un clásico en vida), Erretegi de Estafeta, La Sidrería de Martintxo… Bares de pintxos y raciones: Bar Gaucho, Bar Txoko y bares de las calles San Nicolás y San Gregorio. Beber: la oferta es interminable en Pamplona, pero estos abrevaderos valen de verdad el viaje: Café Iruña, Bar Savoy, Bar Niza, Bar Kabiya, Bar Burladero, Casino Eslava. Amar (o dormir): si eres un héroe de la vida moderna y aún encuentras habitación a estas alturas (una utopía), mira en estos hoteles: Caros (en San Fermín el precio puede multiplicarse por tres, esto es que puedes llegar a pagar 700 euros por una noche): La Perla, Palacio de Guenduláin, Pamplona Catedral, Tres Reyes. Medios: Maisonnave, Europa, Yoldi, Leyre. Barato y bien situado: Hotel Eslava. Atención: barato en San Fermín quiere decir 150 euros, tirando por lo bajo.

 

 Al menos cinco heridos en un largo segundo encierro de San Fermín 2017

Pamplona ha vivido este sábado su segundo encierro de San Fermín. El encierro, protagonizado por los toros de José Escolar, se ha alargado más de lo habitual. La duración ha sido de cuatro minutos, pues el sexto toro se ha quedado rezagado en la cuesta de Santo Domingo y ha realizado el recorrido en solitario, acompañado por los cabestros de cola. Es la tercera vez que uno de los toros se da la vuelta.

El encierro ha dejado un balance provisional de cinco heridos, dos de ellos por asta de toro (en glúteo y brazo derecho) y otros tres por traumatismo. Además existen varias demandas de traslado al hospital.

Segundo encierroLa duración ha sido de cuatro minutos, pues el sexto toro se ha quedado rezagado en la cuesta de Santo Domingo y ha realizado el recorrido en solitario

Los momentos de mayor peligro los han protagonizado los toros que iban en cabeza, que han arrollado a numerosos mozos entre la cuesta de Santo Domingo y la plaza del Ayuntamiento. La manada ha marcado un ritmo vertiginoso a la carrera y ya desde el inicio de Santo Domingo un astado que iba por la derecha ha ido a atropellando y volteando con los pitones a varios mozos. En la plaza del Ayuntamiento se ha llevado por los aires a un mozo que venía rebotado por el vallado y que ha sido arrastrado por el primer toro y arrollado por la manada.

La manada ha seguido a fuerte ritmo y en la curva de Mercaderes un corredor se ha visto encerrado por los astados. Después, el grupo ha enfilado la Estafeta y un quinto astado que se había quedado algo descolgado ha ido uniéndose al resto de sus hermanos.

Momentos previos

La cita ha comenzado puntualmente a las 8:00 de las mañana, pero poco antes del inicio, y tal como marca la tradición, los corredores del tramo de Santo Domingo han pedido protección a la imagen de San Fermín entonando el popular cántico: “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición”.

Los animales de esta ganadería avilesa será la tercera participación en los Sanfermines. En los dos encierros anteriores que corrieron acabaron con mozos con lesionados con un balance de 23 heridos, 6 por asta y 17 por traumatismo.

En el primer encierro, los toros de la ganadería Cebada Gago llevaron a cabo una carrera relativamente limpia y rápida (2:58 minutos) dejando tres heridos por asta de toro, ninguno de gravedad. Los corneados eran varones, uno fue corredor de navarro de 46 años y los otros dos estadounidenses, de 35 y 29 años.

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