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El triunfo de Trump ayuda a la inversión en Brasil

El triunfo de Trump ayuda a la inversión en Brasil

Una combinación de factores fruto de los años precedentes y del Gobierno actual podrían contribuir a que Brasil se convierta en un receptor de inversiones extranjeras a corto plazo.

El triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos golpeó duramente a las economías latinoamericanas y provocó fuertes caídas de sus monedas. De hecho, el real brasileño fue el que más cayó en Sudamérica, con un desplome inicial del 4,6 %, que llegó a ser del 8 %. Sin embargo, con el correr de los días se volvió a estabilizar en 3,40 reales por dólar.

Ante este panorama, la crisis económica de México y la negativa de Trump a los acuerdos de libre comercio, Brasil aparece como un país más atractivo para las inversiones extranjeras.

Economía menos dependiente y ajuste fiscal
Mientras que México vende alrededor de un 80 % de sus exportaciones a EE.UU., el país sudamericano se caracteriza por tener una economía más cerrada y menos dependiente de Washington; por lo tanto, más a salvo de los posibles vaivenes que genere la nueva Administración norteamericana.



Este hecho era producto de la política que impantaron los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff, que diversificaron los mercados y se acercaron a los BRICS. Sin embargo, el actual Ejecutivo de Michel Temer aplica diversas medidas de ajuste fiscal y otras reformas económicas que favorecen la inversión de empresas multinacionales.

¿Inversiones o vender el país?
Durante un viaje a Japón que realizó a mediados de octubre, Michel Temer anunció su intención de atraer inversiones a Brasil para “reparar su balance nacional y limitar los gastos del Estado”. Asimismo, cuando todavía era presidente provisional del país, ya anunció su intención de vender a empresas foráneas los principales aeropuertosde su país.

Diversos analistas estiman que esas medidas afectarán de manera negativa a la población brasileña porque cuando un país padece una “crisis económica” como la que vive Brasil “el precio de los patrimonios tiende a bajar”, con lo cual resulta “el peor momento para vender activos, aún más si se trata de empresas públicas”, según ha asegurado al periódico ‘Brasil de Fato’ el doctor en Economía por la Universidad de Paris 10 y especialista en políticas públicas y gestión gubernamental, Paulo Kliass.

A pesar de que el Gobierno de Temer asegura que su prioridad es aumentar el empleo, este especialista ha cuestionado esa supuesta motivación porque las infraestructuras que ya existen —”como aeropuertos, usinas eléctricas y ferrocarriles”— no contribuyen a crear trabajos, sino que “los empresarios” y futuros compradores querrán “reducir los costos en mano de obra”.

El mismo diario cita al diputado federal Ênio Verri, del Partido de los Trabajadores brasileño (PT-PR), quien ha señalado que “cuando una inversión extranjera directa” compra una o varias empresas del mismo sector “promueve la concentración” y, si se da ese caso, “reduce la necesidad de tener más trabajadores”, aumenta la productividad” y concentra los ingresos, entre otras consecuencias perjudiciales.