Una larga fila por avena y leche

Una larga fila por avena y leche

Con un mosquitero y un paquete de avena en manos, doña Estervina Vicente sale de la larga fila, esa que tuvo que hacer a pesar de sus fuertes dolores en las piernas porque la necesidad pudo más.

Con casi 100 años de edad, no entiende por qué tuvo que hacer la fila al igual que decenas de mujeres y hombres jóvenes que se amontonaron en busca de alimentos, que no eran más que unos cuantos paquetes de avena y botellas de leche.

“Me pusieron hacer fila y no tenían que ponerme, ya yo estoy vieja”, dice con una leve sonrisa y recordando que tiene necesidad porque no tiene marido y solo una hija le auxilia.

A pesar de que sostenía con fuerzas la avena y el mosquitero que llevaba, Estervina solo repetía mientras avanzaba con lentos pasos, que lo que ella necesita es que la ayuden y que vive frente a la cañada Bonavides en La Ciénaga.

Esa misma petición era la que vociferaban muchos de los que hicieron la fila que abarrotaba la cancha de baloncesto donde se presentó el alcalde de la ciudad y les ofreció los alimentos.

Familias completas hacían filas, mujeres, hombres y niños empujándose unos a otros para llegar antes de que se terminaran la leche y la avena.

Muchas damas con varios meses de gestación también se gritaban unas a otras por las canastillas con un pañal, jabón y otros artículos para sus retoños.

Algunos se escuchaban decir que no regresarían a una actividad así, donde la gente se amontona por unas cuantas fundas de avena, sin embargo, otros más fueron los que averiguaban si aún habían tiquetes para hacer la fila.

La dama con 100 años marcados en su rostro no estaba sola, andaba con una hija que también cargaba los alimentos en sus manos que fueron dados por la alcaldía del Distrito Nacional durante el inicio de un operativo de limpieza en los sectores La Ciénaga, Los Guandules y Guachupita.

La idea de la avena y la leche se pensó en los envejecientes y más pequeños de estos barrios, que se caracterizan por ser de los más vulnerables de la ciudad, pero a estos le ganaron los más jóvenes y robustos que cargaban de a tres paquetes, obviando la fila que Esterniva tuvo que realizar.

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